Al igual que en el caso de las pieles, en el ámbito del entretenimiento parecen existir áreas de explotación más prioritarias a la hora de ser atacadas que otras. Tal es el caso de la tauromaquia o los circos, por ejemplo. Aunque ciertamente estas áreas de explotación son inaceptables -por muy tradicionales, culturales o divertidas que resulten- ya que se basan en la idea de que los animales pueden ser utilizados para nuestro beneficio debido a su especie de pertenencia -especismo-, no lo son más que otros ámbitos como los zoos, acuarios, carreras de caballos, etc. Evitar asistir a esta clase de espectáculos y promover que otros tampoco lo hagan es garantizar la libertad de miles de animales.

 

Fuente: IGUALDAD ANIMAL